Aire acondicionado: cómo ahorrar

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Ciertamente no estamos hablando de un electrodoméstico económico en cuanto a ahorro en la factura, veamos cómo podemos hacer para reducir el consumo de forma inteligente.

Ahorrar con aire acondicionado es uno de los objetivos del verano, ya que el uso frecuente y asiduo del aparato puede conllevar costes realmente excesivos tanto para empresas como para particulares. Por otro lado, es difícil pensar en poder sobrevivir ocho o más horas en la oficina al calor bochornoso y húmedo de la ciudad, así como intentar relajarse en casa los fines de semana cuando las temperaturas son altas. No siempre es posible organizarse para ir a la playa oa la piscina por compromisos familiares o laborales y sobre todo de vez en cuando no está de más intentar ahorrar un poco en los distintos viajes.

Los pocos afortunados que poseen una casa de vacaciones pueden tener buenos fines de semana largos, pero aquellos que se ven obligados a quedarse en la ciudad deben correr a refugiarse para no sufrir demasiado. Las personas mayores necesitan protegerse especialmente de las temperaturas excesivamente altas, así como las familias numerosas que viven en apartamentos pequeños. Si aún no ha comprado un acondicionador de aire, podemos darle algunos consejos prácticos para ahorrar en el costo de venta.

Aire acondicionado y precios

No todos los aires acondicionados son iguales, de hecho, en el mercado se pueden encontrar muchos tipos diferentes. Los más habituales para uso doméstico se pueden encontrar en la pared o en el suelo con diferentes clases energéticas. Los precios suelen diferir según la marca y la tecnología, lo que a menudo determina el rendimiento del electrodoméstico. La clase energética es muy importante para el ahorro en el consumo, aunque es una de las características que incrementan el coste de venta del producto.

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Sin embargo, nunca conviene intentar ahorrar demasiado comprando un aire acondicionado de clase energética B, porque aunque al principio parecerá que has hecho una ganga, la factura de fin de mes te quitará la sonrisa de la cara con una bonita factura salada. Para evitar estas desagradables sorpresas, es mejor optar por un aire acondicionado de clase A para mantener la relación correcta entre calidad y precio.

Para la oficina, en cambio, tendrás que comprar uno de clase A + o superior ya que el consumo será mayor para un uso más frecuente en diferentes momentos del día. Lo mismo ocurre si trabaja desde casa y vive en el centro de la ciudad, donde las temperaturas son mucho más altas debido a que los vehículos y otras casas producen calor adicional. Los aires acondicionados más populares en este momento son los inverters porque solo usan la energía necesaria para enfriar la temperatura y reducir los ciclos de encendido y apagado, reduciendo consecuentemente el consumo.

Este tipo tiene un precio bastante elevado, pero recuerda siempre que una buena inversión inicial equivale a un mayor ahorro en la factura a lo largo del tiempo. Antes de comprar un aire acondicionado, ¡recuerde también los incentivos! El Ecobonus de hecho le permite amortizar el costo de reemplazar un sistema de calefacción, así que averigüe porque tal vez pueda deducir algo del impuesto sobre la renta.

Úselo sabiamente

Por supuesto que no está nada mal llegar a casa oa la oficina y encender de inmediato el aire acondicionado, poniéndote justo en la estela de la corriente de aire fresco. Que placer eh? ¡Lástima que esta sea una excelente manera de enfermarse! Antes de utilizar el aparato, abra las ventanas para que salga el calor y seque el sudor. Además, en lugar de dirigir el flujo de aire hacia usted u otras personas, es mejor apuntarlo hacia arriba para que se distribuya uniformemente en el ambiente.

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El posicionamiento en este caso es muy importante, siempre es recomendable colocarlo en la parte superior de la pared para que el aire pueda descender y mezclarse con el caliente que tiende a subir. De esta forma conseguirás una temperatura óptima en la habitación y podrás trabajar o relajarte en paz. El ajuste también juega su papel: ¡no piense que si afuera hay 35 grados, entonces el aire acondicionado debería estar en 20! El truco consiste en ajustar siempre la temperatura dos o tres grados por debajo de la exterior, o quizás utilizar la función de deshumidificación para hacer que el ambiente sea más saludable.

Estos consejos además de mejorar su salud y su relación con el aire acondicionado pueden contribuir al ahorro drásticamente. En general, si estás en casa y no tienes que hacer nada exigente también puedes intentar mantener el aire acondicionado apagado en las horas más frescas, y luego encenderlo solo cuando la temperatura se vuelva insoportable.

Si le encanta usar el aire acondicionado incluso de noche, recuerde activar la función ‘eco’ o ‘noche’ correspondiente para que se apague a la hora adecuada y no permita que permanezca encendido hasta la mañana. También recuerde limpiar los filtros de vez en cuando, el mantenimiento adecuado del aparato no solo mantendrá un alto rendimiento, sino que también reducirá el riesgo de enfermedades causadas por el polvo, el moho y las bacterias. Para limpiar los filtros, simplemente sáquelos del aire acondicionado y páselos debajo del agua o tal vez use una lata de aire comprimido para eliminar el polvo y las impurezas de manera más efectiva. Si sus filtros están hechos de plástico, también puede usar un buen detergente para platos.